Viene tu cuerpo

mayo 27, 2008

El viento se hizo pan porque he mirado
tus piernas, tus mejillas, tu cintura;
mis sábanas sintieron las magnolias
de tus manos, tus ojos, tus cabellos;
y mi tacto llegó como un diluvio
a tu frente, tu ombligo, tus caderas;
y materialicé todos mis sueños
con tu boca, tus pómulos, tu espalda;
dejaste que volaran mis caricias
hasta tus pechos, tus pechos, tus pechos;
tracé en la oscuridad lo que tocaba:
tobillos, sexo, brazos, hombros, nuca;
y desperté una luz pesada y húmeda
en tus dedos, tu lengua, tu nariz;
y cada miembro tuyo se hizo táctil:
oreja, muslo, pie, rodilla, nalga;
olí, sentí, lamí, gocé, predije
tu vientre, tus axilas, tus pezones;
después tuve temor de quedar solo
sin tus labios, tus uñas, tus pupilas;
quedarme sin tus partes más pequeñas:
tu clítoris, tus poros, tus pestañas,
tus codos y tus cejas y tus dientes;
pero estás en mis dedos, en mis ojos,
en mi boca, en mi pecho, en mi saliva;
y el pan llega a mi cuerpo y eres tú:
tu amor, tu desnudez, tu desnudez,
tu desnudez, tu amor, no me abandonan.

Daxel IV

mayo 02, 2008

Daxel,
daxelidad,
daxeleste y daxelante,
daxelción que daxelgeo,
daxelina tan daxelsa y daxelil,
daxelázuli en daxelos daxeláneos,
daxel, daxelae, daxelam, daxelarum;
antedaxel y posdaxel al daxelema,
daxelasa y daxelato,
hidrodaxel y daxelbonucleica,
daxeluro de daxelesio,
daxelura daxelmente daxelada,
daxélula que daxelva en los daxelios,
plenidaxel si el daxelismo es daxelario,
pluridaxel si el daxelento es daxelal,
daxeleza daxelable,
tu daxelitud me daxelece,
me daxelta dexelístico,
me daxelerva en daxelújulos daxelcos,
Daxel, mi daxelámbar daxelíneo,
Daxel que daxelumbro y daxelongo,
daxelaxis daxeliva y daxelérrima,
endodaxel, pluscuamdaxel y daxeláfora,
daxeliunda de Daxeltitlán,
daxelesia por la daxelósfera,
daxelosa en Daxeltepec,
equidaxel en cada daxelía,
yo daxelbro más y más tu daxelencia,
y daxelando te daxelico de daxelate,
daxelicia que daxelpan mis daxeljos,
la unidaxelidad que te daxela,
también te daxelace y daxelanta,
Daxel, daxelativa, mi Daxel,
te daxelozco
por el daxeliasma que daxeltra tu indaxel,
yo me daxeleo daxelista y daxelómano,
daxel, daxelmante y daxelesco,
y no por daxelmar daxelmo yo,
ay daxelirosa,
ay daxelaraira daxelaira,
ay daxelaray daxelaxel,
mi daxelararita, te daxelesesito,
daxelmoramora daxelmor,
Daxel,
¡Daxel!

Más lejos

abril 08, 2008

La eternidad, amor, la eternidad;
el futuro más remoto,
sin báculos, problemas, calendarios,
camine en cuatro patas,
use mal tu nombre y los gerundios;
sentir que soy imbécil o políglota,
amarte las cadenas y los viajes,
los cabellos, los días, la fealdad;
más al fondo de ti misma,
hasta que nazcan lombrices de estas hojas
y me salgan las sílabas del tacto,
amarte hasta el cubismo y hasta Bécquer,
la camisa de fuerza y el bozal,
amarte los fluidos, las axilas,
la vejez como la infancia,
quedarnos silenciosos y lascivos,
y amar tus pechos, tus pechos, tus pechos,
hasta que la lengua se me escalde,
o tener un salpullido incontenible,
y que me ardan los ojos y la voz,
amarte cantidad, sobremanera,
de uña a pájaro y de pájaro a caricia,
hasta la Égloga Primera y la hipérbole;
hasta llegar al alcoholismo
porque sentí mil besos, luego cien,
y luego mil más otros cien, hasta Catulo;
amarte la saliva, la espalda curvilenta,
la oculta arborescencia de tu vientre,
el verbo desgastado, amarte sucia,
hasta tus pechos, tus pechos, tus pechos;
hasta el vello más inútil, no entender
si eres grande o diminuta;
sentirnos antropófagos, suicidas,
patéticos, inmensos, pestilentes;
flotar como una duda, un papalote;
amarte desde el feto hasta no ser;
ser inmunes a los látigos que somos,
andróginos, ingrávidos, siameses,
azules, inherentes y cadáveres,
hasta los triglicéridos, más lejos,
amarte cada una de tus profundidades,
el floriforme amor de tu entrepierna,
hasta la hipotermia, el epitafio,
los granos y los tópicos, la culpa,
menopausia y menosprecio,
el reloj sin el desagüe de sus horas,
hasta el Taj Mahal y hasta Pangea,
hasta el Mictlán y hasta San Pedro,
concebir un infinito que nos guste,
amarte las paredes vaginales
y la inmortalidad y el mal aliento,
amarte en portugués, amarte al óleo,
Vinicius de Moraes ya te lo dijo:
como um bicho, simplesmente;
hasta el millonésimo, más lejos;
amarte, por ejemplo, hasta el mercado
y atrás de ti y en el camino
morder la eternidad en las manzanas,
la eternidad, amor, la eternidad.

Elisa y el aire

diciembre 22, 2007

Tu luna de pergamino,
Preciosa, ¿tocando vienes?

No has venido con tu luna,
ni con otro pergamino,
sino con el d’jembé descontrolado
que hay en tu pecho en brama eternamente.

Y el sendero… ¿cuál sendero?
Si tú vuelas en un éxtasis urgente
con esa excitación que me despierta
y hace que me encienda y que se bata
un pegajoso mar de blancos peces.

Tu luna de pergamino,
Preciosa, ¿tocando vienes?
Yo no pierdo ni un segundo, estoy de pie,
y si acaso soy el viento
no hace falta que te pida que levantes
tu vestido para verte,
ahí mismo tú decides
desnudarte por tu gusto
y en mis dedos se abre entera
la rosa policroma de tu vientre.

¿Y tú corres, Preciosa, y tú corres?
¿Y tú sueltas el d’jembé sin detenerte?
No, ¿verdad, Preciosa?
Ahí mismo te deleitas con mi espada caliente.

¡Preciosa, sigue, Preciosa!
¡Que te cojo, Preciosa, que te cojo!
¡Preciosa, sigue, Preciosa!
Que tal vez yo sea el viento
pero nunca el viento verde.

El mar y su rumor están muy lejos
y no existe un liso gong ni un sonsonete,
sólo tus jadeos y ningún otro sonido,
ni las flautas, ni una dulce gaita ausente,
tan sólo los acordes de tu cuerpo,
y mi flauta que en los labios
de tu sexo se entretiene.

¿Has entrado en esa casa
del cónsul de los ingleses?
No, ¿verdad, Preciosa?
Tú no estás llena de miedo,
estás llena de mis mieles.

Yo te doy, no sólo una,
muchas copas de ginebra:
Preciosa, tú no bebes tibia leche,
sino sólo la tibieza de mi carne,
el espeso y lácteo chorro
de mis lenguas relucientes.

Y mientras gozas, perversa,
la lúbrica aventura de encenderme,
en tu cuerpo involuciono:
te muerdo furiosamente.

Se van para arriba tus ojos

diciembre 07, 2007

Sutil, arrobada,
jadeas, te pones el alma en tu boca,
tu brújula piel como pétalo al viento se mueve de oriente a poniente,
oscilas con ese candor del otoño que cae amarillo hacia el suelo,
tu respiración multiplica sus cortos acordes,
tu cuerpo, madera latiente, se hunde en su propio sudor;
y en medio de ti cae mi cuerpo como un vagabundo con hambre,
entonces mutamos de piel y materia, cambiamos a ríos,
y somos dos líquidos cuerpos que adhieren sus aguas;
se van para arriba tus ojos,
jadeas con húmedas notas de quena invisible,
estás invadida por un cefalópodo humano:
mi látigo izquierdo rodea tu muslo derecho,
mi mano derecha en tus pechos alterna su tacto y su gula,
mi rápida lengua descubre un asilo en tus labios y axilas,
mis piernas tentáculos firmes obtienen de ti su alimento,
y toda mi carne se queda apretada a tu aroma,
y lleno de savia deliro y chorreo un puñado de astros;
se van para arriba tus ojos,
jadeas en un idiolecto inaudito y exacto,
la pólvora santa que eres se incendia del lácteo diluvio que soy,
la cama se incendia al sentirte incendiada de vida,
de vida, de pan y de sexo, mujer inflamable,
mujer que contiene la lumbre en un cántaro ígneo,
antorcha aferrada a gritar su salvaje inocencia;
se van para arriba tus ojos,
jadeas y un arco de viola te rasga las cuerdas vocales,
un ritmo de tren impaciente producen tus hondos pulmones,
un ritmo de ave sin canto desciende a mis grises pulmones,
escucho en tu sangre un febril alegreto de ortópteros raudos,
por ti soy amante de la chacarera carnal que improvisas desnuda,
y soy un melómano impuro que vive pegado a tu voz;
se van para arriba tus ojos,
jadeas, por poco te quieres morir y jadeas;
tu rostro parece que sufre un placer absoluto,
no puedes frenar un meteoro que ruge en latidos,
no puedes volar pero vuelas,
te vencen mis piernas, mis manos, mi sed, mis entrañas;
te rindes y triunfa tu cuerpo en un fondo de agua y cansancio;
se van para arriba tus ojos,
la tarde claudica y se rompe en ocaso al oír que jadeas,
jadeas, revives, explotas, floreces, crepitas, aúllas,
bermeja, terrestre, sutil, arrobada, impávida, grácil,
mujer, terremoto, libélula, verso, calor, medicina,
mujer palpitante y mortal,
reencuentra tu estado pasivo,
ya puedes llenarte de sueño,
mañana sabrás que estás viva.

Augurio

diciembre 06, 2007

Ahora que estoy viéndote desnuda,
me hueles a guitarra de amaranto;
tu luz extiende un exquisito encanto
en cada lampo que a mi piel se anuda.

Tu estatua de libélula es la aguda
simiente de mi férvido estrofanto,
y aunque cierre los ojos me atalanto
de tanta desnudez que el viento exuda.

Ya sé que solamente un cuerpo invicto
puede quedar desnudo en mi cabeza
mientras lo nubla un paño de algodones.

Pero qué puedo hacer si soy adicto
a desnudar soñando tu belleza
y en el sueño exigir que me aprisiones.

Acto de una boca

diciembre 03, 2007

Tu boca empieza en tus tobillos,
en las dos Italias de tus pies:
tú me besas la mano
cuando toco tus pies y los asedio;
en tu espalda también está tu boca,
en tus muslos pegados a los míos,
y tu boca en tu sexo es una boca
que me besa sin dientes ni palabras
y con infinitas lenguas vaginales
infinitamente húmedas y dulces;
tu boca empieza desde el viento
cuando el viento es quien me besa;
tu boca está en tus pechos de aguardiente:
es una boca doble y dos puntos cardinales,
y nos besamos boca a boca
si beso un pecho tuyo;
tu boca se enarbola en tus axilas,
se oscurece tu boca en tu cabello,
tu boca llora hecha de besos en tus ojos,
tu boca empieza en tus manos,
desde las yemas y las uñas de tus dedos
tienes una boca diez veces corrompible;
yo te beso la boca lentamente
cuando beso tu ombligo, cuando beso
tus piernas, tus mejillas, tu cintura;
pienso en tu boca
y es tu boca mi pensamiento,
la música es tu boca sin materia;
tu boca empieza en mis cobijas,
me ceda con un beso amargamente,
y en tu boca duermo, oscilante y silencioso,
tu boca es todo lo que eres,
todo lo que veo, lamo, huelo, palpo y eternizo;
tú vas y vienes hasta volverte boca,
existes en tu boca, emboquecida,
en cada uva tú emboqueces;
tu boca empieza en ti, desde tu boca,
desde tu boca origen de mi nombre;
tu boca, finalmente en mi cuaderno,
termina y no termina en este punto.

Fármaco mujer

diciembre 02, 2007

Mujer medicinal, desparasita
mi alma, mi silencio, mi intestino;
si sabes convertir el agua en vino,
sabrás también hacerte dinamita.

Mujer alucinógena, exquisita
sustancia en cuyo olor me contamino;
si ves que estoy desnudo, es que alucino
tu desnudez caudal de sangre ignita.

Ven pronto a desmorirme, necesito
lamer tu afrodisíaca anfetamina,
tu cuerpo, con mi lengua de aerolito.

Ven pronto con tu exacta medicina,
mujer, para extirparme el apetito.
No quiero ser deudor de Celestina.

(De Juerma)

diciembre 01, 2007

Corazón,
hígado del pecho,
hígado inclemente de mi pecho,
cerebro que no piensa del espíritu;
corazón,
pronto estallará Jurema en ti,
pronto un laberinto, la llovizna,
la tempestad que llega en amorosa forma;
en de repente sin querer amor;
guardaré como víveres mis versos
y el invierno será ella
cuando en vez de versos tenga mucho frío
y conserve en el invierno un corazón;
corazón que está estallándote, Jurema,
falsedad tartamudeante, dulce, torpe:
corazón que no conozco constelado,
granada efervescente y confundida
que sabe despertar su fluorescencia,
corazón menos ingrávido si vienes,
si acaso traes terreno para que
el corazón equino lo trascurra
con su trote miocardio terremoto,
corazón desde mi pluma está mi sangre,
mis latidos monosílabos
como locomotores desatados,
latidos donde hay tanta resonancia,
tanta tinta tentadora y palpitante
donde cantan tan tangiblemente
las constantes campanadas de mi pecho
y la transparencia del sonido
donde la sangre suena colérica y Jurema,
donde no tenemos hambre sino bocas, corazón,
sino piedras corazones animales descarriados,
y no tenemos pecho sino luces desbordadas,
y ya no tengo sed sino tu nombre,
sino sólo la pureza en cada eco
donde impera un impaciente corazón,
una bola de frenéticas raíces,
un ciego pez de percusión rabiosa,
oh, insecto cardiorrojo,
tú jamás me hiciste daño,
me hiciste corazón,
improvisada fábrica de miel,
centrífuga clepsidra muscular,
efluvio de manzanas y cerebros
y palpitantes hígados que explotan
como tu corazón cuando es el mío
y cuando entre nosotros se derraman.

Perfume

noviembre 30, 2007

Desde el oscuro polo de tu pelo
hasta las dos Italias de tus pies,
hueles a una parte lentamente rosa;
tus ojos saben cuál es ese olor,
lo mismo que tus poros y mi olfato
y tu espalda donde sueñan los pintores
una línea de sudor fosforescente,
y tu boca de aguas agresivas,  
tu boca también huele sólo a eso,
también la mutación de tu vestido
que se hace tu piel grácil y fructífera;
tus dedos armoniosos y templados,
tus pechos plenilunios, plenimieles,
igual se han impregnado de ese aroma;
y el jabón por el que brillas y resbalas,
tu nariz endulzada por el aire,
tus aretes nacidos de tus huesos,
y tus huesos también huelen a esa parte;
y qué digo de la cama donde mueres por desnuda,
y sus telas adheridas, prolongadas en tu cuerpo,
tu cuerpo ensimismado en tu perfume,
y tú sintetizada en esa parte,
ajustada a tu íntima fragancia,  
al olor que siempre llevas por colonia,
tu olor te multiplica,
tú completa hueles
a tu sexo.

P'adelante »»

Recinto de Saudade es obra y calcetín de Luis Flores Romero.