Viene tu cuerpo
El viento se hizo pan porque he mirado
tus piernas, tus mejillas, tu cintura;
mis sábanas sintieron las magnolias
de tus manos, tus ojos, tus cabellos;
y mi tacto llegó como un diluvio
a tu frente, tu ombligo, tus caderas;
y materialicé todos mis sueños
con tu boca, tus pómulos, tu espalda;
dejaste que volaran mis caricias
hasta tus pechos, tus pechos, tus pechos;
tracé en la oscuridad lo que tocaba:
tobillos, sexo, brazos, hombros, nuca;
y desperté una luz pesada y húmeda
en tus dedos, tu lengua, tu nariz;
y cada miembro tuyo se hizo táctil:
oreja, muslo, pie, rodilla, nalga;
olí, sentí, lamí, gocé, predije
tu vientre, tus axilas, tus pezones;
después tuve temor de quedar solo
sin tus labios, tus uñas, tus pupilas;
quedarme sin tus partes más pequeñas:
tu clítoris, tus poros, tus pestañas,
tus codos y tus cejas y tus dientes;
pero estás en mis dedos, en mis ojos,
en mi boca, en mi pecho, en mi saliva;
y el pan llega a mi cuerpo y eres tú:
tu amor, tu desnudez, tu desnudez,
tu desnudez, tu amor, no me abandonan.
Que bonito es amanecer al lado de otra persona.
Despiert — June 2, 2009 — 3:01 pm