(De Juerma)

diciembre 01, 2007

Corazón,
hígado del pecho,
hígado inclemente de mi pecho,
cerebro que no piensa del espíritu;
corazón,
pronto estallará Jurema en ti,
pronto un laberinto, la llovizna,
la tempestad que llega en amorosa forma;
en de repente sin querer amor;
guardaré como víveres mis versos
y el invierno será ella
cuando en vez de versos tenga mucho frío
y conserve en el invierno un corazón;
corazón que está estallándote, Jurema,
falsedad tartamudeante, dulce, torpe:
corazón que no conozco constelado,
granada efervescente y confundida
que sabe despertar su fluorescencia,
corazón menos ingrávido si vienes,
si acaso traes terreno para que
el corazón equino lo trascurra
con su trote miocardio terremoto,
corazón desde mi pluma está mi sangre,
mis latidos monosílabos
como locomotores desatados,
latidos donde hay tanta resonancia,
tanta tinta tentadora y palpitante
donde cantan tan tangiblemente
las constantes campanadas de mi pecho
y la transparencia del sonido
donde la sangre suena colérica y Jurema,
donde no tenemos hambre sino bocas, corazón,
sino piedras corazones animales descarriados,
y no tenemos pecho sino luces desbordadas,
y ya no tengo sed sino tu nombre,
sino sólo la pureza en cada eco
donde impera un impaciente corazón,
una bola de frenéticas raíces,
un ciego pez de percusión rabiosa,
oh, insecto cardiorrojo,
tú jamás me hiciste daño,
me hiciste corazón,
improvisada fábrica de miel,
centrífuga clepsidra muscular,
efluvio de manzanas y cerebros
y palpitantes hígados que explotan
como tu corazón cuando es el mío
y cuando entre nosotros se derraman.

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Recinto de Saudade es obra y calcetín de Luis Flores Romero.