Perfume
Desde el oscuro polo de tu pelo
hasta las dos Italias de tus pies,
hueles a una parte lentamente rosa;
tus ojos saben cuál es ese olor,
lo mismo que tus poros y mi olfato
y tu espalda donde sueñan los pintores
una línea de sudor fosforescente,
y tu boca de aguas agresivas,
tu boca también huele sólo a eso,
también la mutación de tu vestido
que se hace tu piel grácil y fructífera;
tus dedos armoniosos y templados,
tus pechos plenilunios, plenimieles,
igual se han impregnado de ese aroma;
y el jabón por el que brillas y resbalas,
tu nariz endulzada por el aire,
tus aretes nacidos de tus huesos,
y tus huesos también huelen a esa parte;
y qué digo de la cama donde mueres por desnuda,
y sus telas adheridas, prolongadas en tu cuerpo,
tu cuerpo ensimismado en tu perfume,
y tú sintetizada en esa parte,
ajustada a tu íntima fragancia,
al olor que siempre llevas por colonia,
tu olor te multiplica,
tú completa hueles
a tu sexo.
SUEÑO EN TUS POEMAS, AMADO.
GRACIAS
Daxel — December 9, 2007 — 2:25 am