Canto de los amigos

octubre 23, 2009

Ya viene el pájaro cerveza,
ya esparce su abundancia,
ya se alegran los que tienen afligido el hígado,
ya se alegran nuestros pies.

Gocemos, oh amigos,
al ave de la sangre clara o de la sangre oscura,
gocemos al ave del plumaje de vidrio,
al ave del pico de corcholata.

Oh amigos,
si en verdad vamos a perecer
allá en la región de la resaca,
allá en la región de la cruda moral;
si es verdad que existen los separos
donde dicen que nadie perdura,
donde se tiene miedo;
entonces choquemos nuestras copas
para que suene un cascabel alegre,
para que cante el pájaro cerveza.

Él ha llegado
de la tienda del señor del delantal de hule,
de la tienda del señor del delantal florido,
él ha llegado para derramarse,
ya se sacrifica en nuestras bocas,
su canto embriagador ya se propaga,
nos da sus flores de espuma,
adormece nuestras lenguas.

Celebremos, oh amigos,
al pájaro cerveza,
con los caracoles que salen del cigarro,
con las mariposas del eructo.

Oh, que nunca cese el canto
del pájaro cerveza.

                                         A Javier Pulido Luna

Soneto en contrarrima

mayo 15, 2009

Amor, agrediré cada palabra
porque tengo una torrencial urgencia
de romper este pésimo silencia
y exigir tu figura y tu mirabra.

Antes pacientemente me guardabra
los ruiditos, la voz, la murmurencia,
pero no conseguí tu cercanencia
sino la soledad más despiadabra.

Por eso, a pleno amor, a pleno aire,
a plena maldición de Baudelaire,
con gritos y con hígado te evoco.

Oh, mira, estoy urgente y doloroco,
ven ya porque después será muy taire
y besa la sequía de mi boco.

Simplemente

marzo 20, 2009

Apenas brilla,
pero brilla,
pero es la más cubierta por mi olfato,
la más gastada por mi lengua,
la que ajusto a mis entrañas,
la posible,
y no es preciso que la encumbre
porque está muy por arriba
de toda la dulzura,
y, la verdad, no es un incendio,
acaso sea un fósforo y no más:
los bosques con un fósforo
se incendian totalmente;
y la miro y no es hermosa,
no es la novia de Chagall
y da lo mismo,
no es una mujer a la que todos
quisieran ver desnuda,
pero igual yo la desnudo
con mis ojos en brama y delirantes,
con una sed de luz y de infinito,
es una imperfección a todas horas,
no es más que una mujer,
igual que una guitarra
no es más que una guitarra,
por más que Dios se escuche en cada cuerda:
en ella escucho a Dios en cada poro.

Mujer abierta

enero 13, 2009

Yo sin casa y con la lluvia
que desde el primer punto de mi origen
me atormenta,
nunca he tenido casa pero amo
en todo tu castillo horizontal,
en tus balcones firmes y desnudos,
en tu calabozo umbilical e iluminado,
en cada muro traspasable
que hay en ti,
cada escala que hay en ti,
cada peldaño
que te forma y edifica,

fundada para amar,

amo esa delicia
porosa de tus bardas,
esas enderezadas estructuras
con las que soy tocado y encendido,
esas torneadas torres
que son para ascender hacia tu aroma,
y el candente espacio
entre una torre y otra torre,
y la distribución de tus entradas,
y tu mojado pasadizo
que te une
con el centro de la tierra,

matizada con el cielo,

amo las pesadas nubes
que te cuelgan
con una exactitud de malvavisco,
con una elegancia equivalente
a la del Taj Mahal,
yo te beso los mármoles
oscuros y carnales,
esos bloques
por donde escurren líquidas piedritas,
te lamo las goteras sudoríparas,
te manoseo las cúpulas,
te manoseo las habitaciones,
la alberca, los vergeles,
chupo tus faroles carnidulces,
tus nasales ventanillas, tu tabique,

ondulado edificio,

amo tus banderas despeinadas,
he venido a blandirlas,
me nace un jardinero en cada mano
porque te sacudo
la hierba púbica y de pronto
saltan lepidópteros de ti,
he venido,
hormigueante y silencioso,
a pasearme en tu columna,
tus pasillos en relieve,
tu sumisa fortaleza,
tus ventanas lagrimales,
tu múltiple tejado capilar,

oh, tibia,

palpitante construcción,
yo te campaneo las capillas
palatales y linguales,
y huelo tu rosada chimenea,
la más quemante y honda
de tus fuentes,
y abro la dulzura
de par en par en tus cortinas
menores y mayores,
venero tu piedra aguda,
genital, clitoridiana,
y, silabeante y armonioso,
en tus tragaluces tragarruidos
me simplifico en un murmullo,

oh, cuánto palacio,

cuánto tiempo
de vivir tan sin hospicio,
a la espera de una casa
donde amar tus puentes y tus chorros,
la circular arquitectura
de esa elevación trasera,
doblemente abundante, dividida
en dos nalgáreos hemisferios,
ese sótano punzante,
esa ventilación que me trasnocha,
esas ardientes y suavísimas
almenas, esos arcos
axilares, esa alcoba
húmeda, lenguante y entreabierta,
donde flores y más flores
se hospedan nada más en sólo un pétalo,
esos otros tantos íntimos
recodos que visito,

oh, vengo sin casa,

vengo lluviabundo porque amo
tu suelo, tus paredes y tu techo,
tu techo luminoso,
frontal y despejado,
tu suelo que me escalda
con su humedad salobre,
tus paredes,
tus paredes vaginales, amo todo
tu castillo horizontal,
nunca he tenido casa pero amo
cada una de tus puertas
aceitadas y bulbosas,

amo cada una

de tus profundidades,
la lluvia queda atrás,
te amo abierta
porque no he tenido casa,

no.

Tópico de la mariposa

diciembre 19, 2008

Podría, lepidóptero de mí,
ir de sexo en flor, de vulva en vulva,
gozar de gineceo en gineceo,
de clítoris en clítoris gozar
todas las turbulencias
y todos los remedios de la sed,
o coronar muchísimos pezones
con la inminente culpa de mis labios,
hundir mi espiritrompa
en todas las dulzuras
de cada femenina vibración,
podría, lepidóptero de mí,
tener aquí en mis palmas
papilas gustativas
y con sólo tocar pechos o pétalos
distinguir cada sabor, cada milímetro,
podría mucho más,
suministrar mis besos
en muchos otros labios
menores o mayores,
acuchillar a todas las que pasen,
a todas las que pueda desnudar,
incluso a las que no, también podría,
¡en cuánta penetrable desnudez
podría estar vehemente y satisfecho!,
y mucho más podría,
pero ¿cómo?,
esta mano de mujer,
esta mano de mujer
es todo lo que puedo.

De nuevo

noviembre 19, 2008

Hacemos el amor,
¿no estaba hecho?
No, no estaba hecho ya,
no estaba allí desde el inicio
de todas las especies, las matanzas;
no estaba allí, corriente, devorante,
ancho como la sed, como un estómago;
lo hacemos porque acaso se deshizo,
se descarapeló terriblemente
por sus enfermedades, su carencia
de furias, laberintos, moretones;
hacemos el amor
¿por qué lo hacemos?,
porque se nos desvió la eternidad,
porque no,
no estaba allí para tomarlo
con un jarrón, un beso, una idiotez;
le pasó lo que a las uvas
que cuando no se vuelven vino,
se hacen pasas;
lo hacemos porque está, qué triste, hecho
un cascajo repartido
en rutinas, problemas, calendarios;
ya se le han levantado algunas láminas,
ya no sabe morder o pellizcar,
ya no está gordito, provechoso,
ya no electrocutante, largo, tenso;
¿o se pulverizó?, ¡se ha deshinchado!
Quizá sólo se trate de una crisis,
acaso exagerada, diminuta,
pero hacemos el amor,
pero lo hacemos
porque yo lo siento aguado,
porque ya desde hace un mes
se nos vienen cayendo
las piedritas.

Acaso

octubre 25, 2008

Si el amor, vaso de vidrio, se nos cae;
si, niño en el mercado, se nos pierde;
si, cáscara o jabón, se nos resbala;
si se nos va, tren sin permiso;
si se nos, cicatriz, desprende ahora;
si se, llaves de la casa, nos olvida;
o si, rana que se asusta, se nos salta.

¿En dónde quedará noviembre en besos?
¿En dónde se desvió la eternidad?
¡En dónde, amor tamaño, nos morimos!

Entonces, un segundo,
un segundo de ventaja
pedir al desamor,
o mucho menos,
que el amor en un segundo
nos meterá en su siempre
para de pronto entrar,
para de nuevo.

Flores amarillas

septiembre 14, 2008

Vi flores en el patio de mi abuela,
o quizás no eran flores,
sino dulces, mi infancia, desnudeces,
recuerdos amarillos, labios, tiempo,
montoncitos de luz, ecos de sol
inmersos en la noche,
oropéndolas que penden
del aire o de los tallos;
vi flores y quizás no eran flores,
quizás era mi abuela lo que vi,
mi abuela en amarillo,
en múltiples retratos,
en pétalos retratos.

Profesión

agosto 28, 2008

No vamos al zoológico ni al cine,
no vamos al museo ni a la playa,
no vamos al hotel ni mucho menos
al mundo construido de oro y mármol;
salimos a las calles, ella es dulce,
vendemos pan, es toda la poesía,
las calles está sucias, ella es dulce,
el mundo es elegantemente amargo,
es toda la poesía,
vendemos pan
                                      y es dulce.

Plegaria de un desnudo

julio 03, 2008

Desnuda mía:
hoy te pongo en un vaso porque temo
que en el instante donde eres más agua,
de pronto, sin querer te desparrames
y te absorba la cama y no mi lengua,
y escapes de mi piel
en forma de vapor,
desnuda mía.

Desnuda mía:
hoy que no has hecho pan hueles a pan,
y aunque no tenga lámpara ni fuego,
algo que huele a pan se enciende y quema;
hoy no he comido nada pero algo,
algo que huele a pan me satisface,
me sacia con su luz,
desnuda mía.

Desnuda mía:
hoy cierro las ventanas porque temo
que sin querer, de pronto, te conviertas
en pájaro, libélula o papel;
se te ocurra volar y ser ingrávida
y abandones mi tacto,
mi aliento, mi sudor,
desnuda mía.

Desnuda mía:
hoy estás de pie, de pechos suaves,
de tu absoluto sexo,
de fruta tropical y psicotrópica;
parece que estoy ebrio pero no,
hoy es tu desnudez la que me vuelve
imbécil y dulcísimo,
oleaje y vendaval,
desnuda mía.

Desnuda mía:
hoy déjame caer en tentación,
libérame las mieles,
y frótame en tu cuerpo de guayaba,
de bosque, de animal, de chocolate;
hoy no tengo derecho a poseerte
y sin embargo estoy igual que tú:
estoy desnudo.

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Recinto de Saudade es obra y calcetín de Luis Flores Romero.